Cuando llegué al altozanome puse a mirar el valle.
En la punta de la calle
jugaba metras mi hermano,
y de pantalla la mano,
llena de gestos y gritos:
"Deje ese juego, hermanito,
porque si mamá recela,
le va a regalar la pela
que le ofreció en Moroncito"
Ana Enriqueta Terán