miércoles, 11 de abril de 2012

HIERRO DULCE

Amo los pesados grillos
que me dieron por tormento
son recios como mi aliento,
como mis versos, sencillos.

Bendito el yugo que es
castigo de un gesto bello:
antes que sufrirlo al cuello
quiero llevarlo en los pies.

Y bendita la crueldad
que me da, a más el encierro
por cada libra de hierro
un quintal de dignidad.

Que hoy en nuestro patrio lar
cadenas y grillos son
el más preciado blasón
que puede un libre ostentar.

Por estos hierros, mi historia
cobra relieve imprevisto:
son como la cruz de Cristo,
suplicio y ejecutoria.

Y su acción permanente
callos formó en mis tobillos,
tengo, gracias a mis grillos,
limpia de callos la frente.

Mis grillos son mi tesoro,
pues realizan a mi vista
la ilusión del alquimista:
el hierro trocado en oro.

Y con amarlos me vengo
del mal que me preocupa:
¡me los dieron por tortura
y yo por gloria los tengo!

(Graves y agudos, 1940)

Francisco Pimentel "Job Pim" Caracas, 1889-1942