La trinidad de Orichuna
Lo vio nacer y cantar
Y en ley de cañamelar
Ciñó su copla lebruna.
El estero y la laguna
el mastranto y la resaca;
el turpial, la guacharaca
la palma y el horizonte
murmuran, de monte a monte
Pasajes de Augusto Bracca.
Cada llanero en su soga
tremola un Chaparralito
y de Elorza a Guasdalito
su verso se desahoga
sueños de llanera boga
trenza el amor en su hamaca;
en la brisa se destaca
un tono de llanería
porque tañe mi porfía
pasajes de Agusto Bracca
Mi llano es un paraíso
cuando cae una garúa
y el vuelo de una cordúa
traza un ensueño mestizo.
Entre el corral y el cañizo
hay un rumor de albahaca
y, la llanura destaca
lo fino de una garganta
si el Catire Carpio canta
pasajes de Augusto Bracca.
Traigo polvo del camino
dice, al pasar; un viajero
y sigue su derrotero
sudoroso y peregrino.
A lo mejor, Florentino
sin bullicio ni alharaca
metió el alma en su busaca
y en tiempo de un “no sé cuándo”
venía esa tarde cantando
pasajes de Augusto Bracca.
Guillermo Jiménez
Leal