sábado, 26 de abril de 2014

La Gaba.

La Gaba se preocupó porque a la mente brillante de su marido no le faltasen los folios sobre los que posar las teclas raídas de la máquina de escribir; para que el ruido persistente de la tinta chocando contra el papel no sucumbiese a las necesidades económicas del hogar. A Mercedes hay que reconocerle el mérito de que el premio Nobel pudiese culminar la historia magistral de los Buendía, y que el universo literario ganase un nuevo y magistral integrante entre sus filas